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Robot-albañil

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Hadrian X y SAM100 pueden cambiar la manera de construir las casas… sin necesidad de paletas.

Los robots están cambiando radicalmente el escenario del mercado laboral. Uno de los últimos en ser afectado será el de la construcción. ¿Se acabarán los paletas/albañiles? Bien, tengamos en cuenta que los tiempos cambian y, por ejemplo, a principios del siglo XX la mayor parte de la población activa española trabajaba el campo… y ahora apenas es un cinco por ciento.

Uno de esos robots albañiles se llama Hadrian, de la empresa FastBrick Robotics. Dotado de un brazo de 30 metros, usa una guía láser para saber dónde tiene que colocar cada ladrillo sin moverse de su sitio y prácticamente sin intervención humana: sólo hay que cargar los planos de la construcción en el ordenador que lo controla y asegurarse de que no se terminan los suministros de ladrillos y el adhesivo que usa para unirlos. Hasta se encarga de hacer las rozas para cables y tuberías. Además, Hadrian X podría trabajar de forma continua las 24 horas del día, siempre que no tenga que ser detenido por cuestiones de ruido o por las paradas de mantenimiento necesarias.

FastBrick Robotics espera tener el primer prototipo en funcionamiento a finales de 2017 y empezar a comercializarlo en 2019. Estima su precio en un millón y medio de dólares USA.
Pero Hadrian no es el único robot albañil en desarrollo. Hay otro, fabricado por Construction Robotics, que se apellida SAM100, acrónimo de Semi-Automated Mason (Albañil Semi-Automático).

o es exactamente lo mismo, ya que no es autónomo (de momento necesita de su ayuda para algunos de los procedimientos), pero puede levantar paredes tres veces más rápido que un albañil humano, Entre las ventajas que plantea el fabricante está que los albañiles se cansan menos y pueden dedicarse a detalles de calidad, además de que se evitan muchos accidentes y problemas de salud. Por otra parte, sus constructores afirman que se ahorra un 30 por ciento en gastos de personal y la producción es más consistente.

Técnicamente es un brazo robótico de seis ejes montado sobre una cinta transportadora, que va tomando los ladrillos de una pila mediante un ingenioso mecanismo y colocándolos según le indique el plano que se le ha programado con anterioridad. En total puede colocar unos 15.000 ladrillos al día.