Aviñón: regreso al futuro 

Avignon: regreso al futuro
Share to Facebook Share to Twitter Share to Google Plus

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

Inspiración medieval, materiales sostenibles y ahorro energético. El Studio BT de Andrea Bortolus y Raffaella Telese aporta modernidad al casco antiguo de Aviñón con una casa sorprendente. 

 

  •  “La estructura de los edificios y los materiales utilizados para las fachadas en la Edad Media están en sintonía con nuestra idea de casa contemporánea” (Bortolus)
  •  La casa se ha vuelto un punto de referencia y ha abierto nuevas perspectivas para la arquitectura y para esta preciosa ciudad francesa

 

por Marco Bozzer 

El proyecto de dos arquitectos italianos aporta un toque Smart y sostenible a la ciudad gala. ¿Cómo? Estructura en madera, ahorro y sostenibilidad en una vivienda del barrio intramuros. Para los que no la conocen, Aviñón es una ciudad del Sur de la Francia, rica de historia, amurallada (las murallas datan del siglo XIV) y cuyos accesos al casco antiguo se puede hacer solo a través de las antiguas puertas de la ciudad. El alto nivel de conservación del patrimonio artístico y arquitectónico está a la vista y representa la clave y el secreto del éxito turístico de esta ciudad. Un contexto interesante para proponer soluciones innovadoras y que, al mismo tiempo, encajen con las rígidas reglas de las autoridades, predispuestas a la conservación de los bienes culturales. 

El estudio de arquitectura BT de Aviñón, de Andrea Bortolus y RaffaellaTelese, activo desde 2003, ha aceptado un desafío nada sencillo. Dejamos que el mismo arquitecto, Andrea Bortolus, nos cuente el prolegómeno de una historia muy peculiar: “Primero hay que tener en consideración que el Ayuntamiento apostó por el desarrollo urbano en el barrio intramuros. Para ello, estudió la reforma de una cincuentena de edificios y resultó que solo uno de estos podía ser parcialmente derrumbado y reconstruido por no estar entre los edificios protegidos. A este punto, fue convocada una licitación y, entre los proyectos que participaron, el nuestro fue el elegido por el Ayuntamiento”.

 

Fachada del edificio y vista de la sala de estar desde el patio interior.
Fachada del edificio y vista de la sala de estar desde el patio interior.

 

Tras el prólogo, la  primera cuestión, directa: ¿Cómo nació la idea de un edificio contemporáneo en el casco antiguo de la ciudad? “Por dos motivos; por un lado, porque a nosotros nos parecía lo mejor, ya que además no alteraba el equilibrio estético de la zona”, explica de entrada. Y añade: “También porque estudiando la parte arqueológica e histórica de la zona encontramos que, durante la Edad Media, la estructura de los edificios y los materiales utilizados para las fachadas estaban en sintonía con nuestra idea de casa contemporánea: madera, fachada de yeso a la calle, vacía en el medio para recoger la máxima cantidad de luz y calor, y con una amplia zona trasera”.  

El uso de la estructura de madera, afirma Bortolus, es debido también al hecho de que “la falda freática de la ciudad se encuentra a poca profundidad y, ya que nosotros queríamos levantar una planta más, una estructura más pesada hubiera sido imposible. La madera se ha revelado así como el material ideal. Además, para nosotros la sostenibilidad es clave, tanto que también los aislantes son en fibra de madera”.  

Hablando de aislamiento, el arquitecto italiano nos explica que “el lado más largo del edificio está orientado a Sur, hecho que nos ofrece indudables ventajas relativas al ahorro energético: contamos con un coeficiente de aislamiento muy alto, a pesar del fuerte Mistral que sopla a menudo de Norte a Noroeste”.  

 

Imagen del patio exterior desde el comedor y otra de éste desde la cocina.
Imagen del patio exterior desde el comedor y otra de éste desde la cocina.

 

La casa ha sido certificada, según el estándar francés, como edificio de bajo consumo energético THPE (Tres Haut Performances Energetique), es decir, con un consumo inferior a la cantidad de 50W por metro cuadrado/hora. Todo ello, gracias también a la función de chimenea que llevan a cabo las escaleras, que conducen el calor hacia la tercera planta, donde no hay instalada calefacción: “Un ahorro sensible si pensamos que en los edificios de la misma zona construidos de manera tradicional, el consumo puede alcanzar los 200 W por metro cuadrado y hora”, concluye Bortolus a propósito de una casa que se ha vuelto un punto de referencia y que ha abierto nuevas perspectivas para la arquitectura y para esta preciosa ciudad francesa.